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20050302

la perfección tiene un limite

Faustino era un hombre de hoy. Havia vivido deprisa y a sus treinta años aparentaba el modelo perfecto para cualquier teleserie de las nueve y media. Llevaba siendo un modelo desde sus tiempos de instituto cuando era el numero pi en su clase y jugaba en el equipo de waterpolo. Siguio siendo un modelo en la universidad, no tanto por sus buenas notas si no por las famosas fiestas de su casa, repletas de chicas jovenes con ansias de popularidad. Luego llego lo de siempre... un buen trabajo como licenciado y un buen sueldo. Una novia formal y un coche deportivo. Un rotweiller y una foto como empleado del mes. Una boda justo a tiempo, una firmita y un cambio de aires. Biberones, domingos por la mañana y visitas al prenatal.

Mientras tanto, Faustino sonreia. Su caracter risueño le impedia reprochar e incluso discutir nada. De la misma forma que su caracter tenaz le facilitaba conseguir lo que quería. O casi todo lo que quería.

Porque Faustino, siempre soñó con ser una persona. No quería ser un personaje de cuento. Quería tener granos, que su novia le dejase y seguir viviendo con sus padres hasta los cuarenta. Un 127 y un pastor aleman. Un apreton a fin de mes, y un enfado inconveniente. Habia oido que la vida era blanco y negro, aunque el solo habia visto el blanco. Dulce y salado. Redonda y cuadrada. Por eso, en la soledad de su despacho con vistas a la Castellana se sentia frustrado. Frustración comparable a la del mejor todoterreno por una autopista... a la del mejor televisor cuando cortan el suministro eléctrico. Se preguntaba cuando le vendrían las sorpresas. Donde cojones estaba el bombon amargo de la caja de Forrest Gump, y cuando empezaba la acción en esta película. Pero nadie lo sabía hasta que el detonador echo chispas y la dinamita exploto. Faustino se dió cuenta de que necesitaba un cambio en su vida. Y sin pensarlo mas, decidió darlo.

Esa noche de un 2 de Marzo, 12 personas murieron en el autobus de Parla a Badajoz. 12 compañeros de viaje, y Faustino, el que por fin se dio cuenta que los cuentos siempre tienen una moraleja.

...

Con cinco balas por cargador, hoy no sere yo el perdedor

2 Comments:

Blogger Lou said...

joder con Faustino...

2:25 p. m.  
Blogger Gus said...

joder nen, este relato breve es la polla. te has salido.

Esos defcon

9:59 p. m.  

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